Los niños y la pesca con mosca.

Primeros pasos en este mundo

Compartir el amor y la pasión por la pesca con los niños.

Por: Vicky Ahumada

Para poder transmitirlo es muy importante tener en cuenta la paciencia, la confianza y la conexión con la naturaleza, antes que nada, enseñarles a querer y así poder respetar la tierra en donde todos vivimos. Es importante hacerles entender que ellos también pueden sin importar la edad, que la pesca no tiene límites, que atreves de ella van a poder entender más y mejor su preciado regalo que es la vida, rodeados de toda la maravilla que tenemos a nuestro alcance.

El día que estemos con ellos debemos hacer que sean los protagonistas, cuando el niño está en su aprendizaje el adulto que lo acompañe debe estar 100 porciento a su disposición y atentos a todo, dejándole lugar al éxito y al fracaso ya que eso es parte de la pesca.

Ir a pescar me apasiona y que mejor que en compañía de mi familia, por lo general es un tema complicado pero no imposible, mis pimpollos son Mateo de 14 años y Mia Sol de 10 años, empecé por incentivarlos con charlas de los viajes de pesca que he tenido, videos, fotos, atado, prácticamente un popurrí de lo mejor, para así ver su reacción, mi idea era que tengan realmente ganas de pescar y como las ganas son todo y lo pueden todo lo demás se da solo por añadidura.

Elegir un lugar seguro es muy importante. Asegúrese que se encuentre cerca de una ciudad y averigüe los centros de salud más cercanos.

 Hablando con Roberto Galbarini decidimos ir una semana a acampar a un arroyo chico de aguas cristalinas, poco caudal de agua, cercano a casa, verdaderamente un sueño para empezar con los primeros pasos en la pesca con mosca. Ni bien llegamos nos dispusimos al armado del campamento mientras los chicos practicaban casteo, solamente levante y tendido era suficiente para la ocasión (a tomarlo con calma, los chicos tienen otros tiempos, también cuesta que se enfoquen.)

Una vez que practicaron lo suficiente nos fuimos al agua. Empezamos a vadear el arroyo, en la primera oportunidad que el rio nos brindaba, Mateo y Mia disputando el lugar con el clásico piedra papel o tijera lograron decidir quién hacia los primeros intentos, Mateo gano su tiro en la cola del primer pozón, luego de varios intentos logró su primer pique pero debido a la falta de experiencia no pudo clavarlo. Algunos consejos después y finalmente logra su primera captura, un hermoso amarillito bonaerense, de arroyo, con una pigmentación y vitalidad única, típica de estos cursos olvidados por las grandes masas. La cara de logro lo decía todo ya que no tenía palabras para decir lo que sentía, aprendiendo a tener cuidado sin tener miedo de como agarrarlo, desanzuelarlo y darle el tiempo necesario para devolverlo sano. A Mia, la más pequeña, se le hacía difícil mantener la técnica del casteo y más aún la paciencia necesaria para lograr engañar a tan magnificas criaturas, de todas formas, supo entretenerse con los cardúmenes de mojarritas, las cuales pesco de diversas formas. Supo demostrar su instinto maternal, ya que su colaboración más frecuente fue la tarea de desanzuelar y devolver todos los doraditos capturados, así formaron un tremendo y efectivo equipo, sin mencionar el sano pasatiempo que logaron y la conexión que tuvimos todos como familia.

Mateo al terminar el día ya exigía ir más lejos, imaginaba su mosca haciendo las pasadas correctas por debajo de los árboles, tirando lejos y  con precisión, no le quedó otra que aprender el doble tirón (double haul), fueron tantas las ganas que tenía que los primeros pasos los dio rápidamente para luego de unas horas más de pesca poder dominar tan importante técnica, resulto tarea fácil de incorporar, los niños son como una esponja, absorben rápidamente todo lo que uno les enseña, por eso es importante prestar atención e intentar enseñarles todo lo más correctamente posible.

Como aprendizaje paralelo, hicimos una mosca tubo para que cuando practiquen en el pasto, casteen con el peso apropiado sin exponerlos a riesgos innecesarios.

Creamos un juego de preguntas y respuestas, las básicas para que cada uno agarre una tarjeta y pregunte así lo respondíamos entre todos. Algunas de las mismas fueron:

¿por qué hay que caminar siempre mirando hacia abajo? por las víboras, para no tropezarse y lastimarse.

¿qué pasa si vemos una víbora? Tener espacio atrás para retroceder rápidamente, por eso es importante caminar un tanto espaciados unos de otros.

Cuando logramos agarrar con nuestras manos a un pez, ¿qué hacemos? No tocarlos tanto para que no se enfermen, no meter los dedos en las agallas así no los lastimamos, mantenerlos siempre en el agua para que no se asfixien.

¿qué es lo más peligroso que tienen los dorados? los dientes, por eso siempre es necesario una buena pinza larga, así trabajan tranquilos a una distancia prudente de sus mandíbulas.

¿por qué hay que mantener los peces en el agua? Porque si no los devolvemos rápido se mueren.

¿si vemos basura que hacemos? la levantamos y la llevamos con nosotros de regreso al campamento, no cuesta nada y aprenden una importante lección: Es mejor hacer que quejarse.

¿qué es lo más importante cuando vas a pescar? pasarla bien, todo se trata de eso.

¿Y si vemos pastizales altos? Primero tratamos de evitarlos a todo costo, pero si decidimos atravesarlos, un mayor va adelante para asegurarles el camino y poder ir mostrando como encarar esa situación. Con una rama larga se puede ir golpeando uno o dos metros delante de quien camina primero.   

También hablamos de cómo manejar la línea, haciendo de cuenta que ellos son los peces, para que entiendan, tener siempre tensa la línea, hacer que se mueva bien la mosca, la corrección de la misma, aguas arriba o abajo dependiendo de la situación.

En los momentos de descanso.

Descansar nos brinda el tiempo necesario para poder dejar que el ámbito que nos rodea vuelva a su normalidad. Vadear sigiloso para no espantar a los peces, para poder observar el comportamiento de los mismos, meterse al agua y esperar quietos hasta que los peces vuelvan a su curso es la idea para que se sientan parte del río, mejor dicho, parte de la naturaleza. Levantar rocas del rio en diferentes tramos para poder observar especies de insectos que habitan ese curso de agua en particular, es un buen habito para enseñarles. Después ellos pueden tratar de encontrar en nuestras moscas alguna que se les parezca.

Dejen que ellos elijan las moscas que más les gusten para que al verlas en el agua entiendan el propósito de las mismas. La elegida o la pescadora, si no es muy compleja la pueden atar por la noche o a la mañana mientras charlan lo vivido y afianzan conocimientos. Por más que no entiendan totalmente lo que hacen, estamos construyendo experiencias con amor y respeto por la naturaleza y esto perdura para siempre.

Por último y muy importante, aplasten la rebarba de los anzuelos siempre que puedan, en ámbitos con peces chicos normalmente la pesca abunda, un anzuelo sin RBB hace la diferencia en el cuidado, solo a mi entender seria justificado el uso de RBB cuando vamos en búsqueda de grandes peces, que pueden darse muy pocas capturas y realmente no queremos que se nos escapen. Con los niños, una mosca sin RBB es muy prudente, ellos no son experimentados casters, por eso es posible que alguna mosca pueda pincharlos, sin RBB bien sabemos que sale fácil, tanto de los peces como de nosotros mismos. Anteojos, nunca esta demás tener un par extra, si se rompe inmediatamente el pescador debe dejar de castear hasta conseguir unos de repuesto, nunca se sabe y siempre es mejor prevenir que curar.

Al pasar los días los chicos fueron capacitándose cada vez más, ya no hacía falta tanto estar encima para corregirlos o ser su auxiliar. Ya lograron independizarse en esta primera etapa claro, Mateo pescaba y Mia cambiaba las moscas, obviamente ya preparadas con cable de acero para facilitar el trabajo, solamente tenían que unirlos haciendo la conexión loop to loop.  Al pasar los días y tener todo el arroyo prácticamente para ellos solos, aprendían a pasos agigantados, ya identificaban fácilmente los lugares de acecho de los peces, aprendieron a agazaparse para tener más chances, acercándose sigilosa y lentamente. Atar sus propias moscas y pescar con ellas fue algo que los dejo estupefactos, algunos de los modelos que ataron fueron la Simple fly (https://www.youtube.com/watch?v=QSee8YpOcyc) en diferentes medidas y combinaciones de colores, también Buggers y algunas símil Chernobyl ant.

Los equipos utilizados: Mateo una Hatch #5/6 acción media/rápida con una línea de flote, un streamer chiquito simple fly en anzuelo n°2 de pata corta y sin rebaba, a Mia una caña rosa #4 acción media/rápida con línea de flote también, divina toda coqueta, con una ninfita para intentar la pesca de mojarras. (Trate de identificar los equipos adecuados para que los niños se sientan cómodos) voy a decir que fue difícil no tentarme en que me presten la caña para hacer unos tiritos.

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Devolución, ¨Si lo vas a devolver, que sea apropiadamente¨

Si se lo sobre oxigena (se ahoga), la cabeza del pez siempre apuntando aguas arriba, también se puede acercar a la costa, en aguas tranquilas donde puede darles el tiempo que necesitan así se recuperan bien y vuelven a su medio con la energía vital necesaria para seguir con su vida. Recuerde que la elección apropiada del equipo está también basada en el promedio de tamaño de peces que encontramos en tal o cual pesquero, en eso radica el tiempo de pelea con el pez, si el pez es muy grande para nuestra caña es probable que estemos con él mucho más tiempo del debido y por consecuencia pueda llevarlo a su muerte, durante la pelea (en casos extremos) o luego de la devolución (en la gran mayoría de los casos).

Las fotos nos dejan recuerdos hermosos, lo ideal en este proceso clave es una o dos fotos y luego llevamos al pez debajo del agua, totalmente sumergido, controlamos que las imágenes hayan salido bien, de paso en ese tiempo el pez se recupera. Es bueno practicar el siguiente ejercicio: Cuando sacan al pez fuera del agua para fotografiarlo, todos aguantan la respiración, así experimentamos un poco lo que está padeciendo nuestro amiguito con aletas, no se olviden que además viene de dar una gran pelea, esto ha llenado su musculatura de ácido láctico y también suma un factor de riesgo además de cortarles la circulación de oxigeno cada vez que lo sacamos del agua para la foto. Seamos conscientes y creemos conciencia. Si lo vas a devolver, trátalo con todo el respeto y cuidado que se merece.

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En cualquier lugar donde haya agua hay peces, mojarritas, dientudos, tarariras, truchas, depende la zona donde vivan; lo importante es aprender a ver que para llevar a los niños de pesca no es necesario ir tras grandes presas, ES DE A POCO.

Hasta la próxima, Vicky.